Esa tarde con Valerie Tramell escaló de la mejor manera posible. Después de ya haber pasado el día en su traje de látex experimental, decidimos probar un prototipo de sirena superponiéndolo directamente, convirtiendo la sesión en algo más ambicioso que un simple ejercicio de estilo.
El diseño en sí hizo que el experimento fuera físicamente exigente. La abertura del cuello, las mangas largas, el cierre completo de las piernas y la gran aleta adjunta cambiaron inmediatamente la libertad de movimiento del cuerpo, por lo que el traje tenía que entenderse no solo como una imagen, sino como una estructura sellada con restricciones reales.
Lo que más me interesaba era cómo se comportaría el material en el agua y cuán manejable seguiría siendo una vez completamente sellado e sumergido. Eso convirtió la sesión de fotos en una prueba funcional adecuada, no solo un concepto visual, y el disfrute de Valerie le dio al proceso completo la energía correcta para explorar lo que el prototipo realmente podía hacer.
